miércoles, 13 de octubre de 2010

¿Vaso medio lleno o medio vacío?

¿Por qué sentirnos peor que los demás cuando en teoría somos iguales? ¿Por qué ser tan vulnerables ante un simple detalle o comentario? ¿Por qué tanta timidez al expresar nuestras ideas, desprecio hacia nuestra persona y tanto miedo a la imagen que damos a los demás?

En mi opinión, todas las soluciones a estas cuestiones me llevan a la palabra autoestima.

Para los que desconozcan su significado, es tener una valoración positiva de uno mismo, vamos, tener amor propio y sentirte a gusto con la esencia de lo que eres.

Una persona muy importante para mi, me dijo que para querer a los demás primero debes quererte a ti mismo, debes quererte por encima de los demás, ya que tú eres el primero en tu vida. Y esto conlleva a aceptarnos tal como somos, con nuestros defectos y virtudes, ya sea la balanza más equilibrada hacia un lado o hacia el otro. Y también a no dejarnos llevar por la imagen que pueden tener de nosotros personas que ni siquiera nos importan.

La única solución que es verdadera para subir la autoestima es tener el apoyo de la gente que nos quiere, que nos hace vernos como una persona única y esencial para su vida, y sobretodo que nos aporte felicidad, ya que el fin de la palabra “autoestima” es la propia felicidad.

martes, 12 de octubre de 2010

¡La oxitocina nos controla!

La ciencia cree haber encontrado la formula del amor: los primeros paseos, las mariposas en el estómago, noches y noches sin pegar ojo... ¡ay!
Pero no, la oxitocina  dista mucho de ser la formula del amor eterno, ese que predican los curas con el que “hasta que la muerte os separe”. Según se ha estudiado, su síntesis para estos efectos dura unos 17.520 minutos, que si nos ponemos hacer cálculos nos sale unos 2 años aproximadamente… ¡ya sabéis que el amor es ciego pero no infinito!
Así que lo que holliwood creó, ¡lo fastidia la ciencia! ¿Dónde queda todo el amor a través de los años de Robert Kinkaid y Francesca en los Puentes de Madison?, y es que los mismo científicos nos explican que aunque su efecto disminuye transcurrido los dos años, entre estas personas se crean otros vínculos afectivos que perduran de por vida, pudiéndose aun sintetizar esta  hormona momentos posteriores. Parece que el amor tiene algo de magia y no tanta química...
La ciencia no se ha quedado aquí y esta intentando dar un paso más allá, creando perfumes con la hormona del amor, que simplemente es un polipéptido, es decir un conjunto de aminoácidos. Para nada servirán las horas de maquillaje, los malos ratos por no encontrar la ropa adecuada, ¡cuántos quebraderos de cabeza nos ahorraríamos!…unas gotitas de esas y todos los chicos se morirán por nuestros huesos, bueno mejor dicho, ¡ por nuestras neuronas! Aunque parece que de momento no nos vamos a librar de los malos ratos, pues parece que el lanzamiento de este perfume va para largo.
Pero la oxitocina no se queda ahí, pues también interviene durante el embarazo y la lactancia, permitiendo la dilatación del cuello del útero, las conductas maternales...
Allá vosotros con vuestra definición de amor a partir de saber esto, y como diría Juan Luis Guerra: ¡Me sube la oxitocina, ¡ay! cuando te miro y no me miras!


Referencias:
 Gran amigo con conocimientos sobre el tema.